El polvo mágico de los ancianos.
Moises delcid.
La nana con su escoba barre recuerdos, los cuales están
desparramados por toda su casa. Con soltura y cadencia, por tanta experiencia
de vida, rejunta todo en un gran montículo.
Sin desperdiciar tiempo, porque tiempo le queda poco, lo saca al patio y con una chispa de
resignación enciende una hoguera. La nana ve como su vida se convierte en
cenizas, cenizas que volaran por el mundo, que abonaran la tierra. Es así como
se forma el polvo mágico de los ancianos.
La nana tiene un gran jardín, en el cual siembra semillas de
fabula. En su pequeño edén la nana se afana en las tardes, tardes con sabor a
café. Flores de juventud, plantas de
verde esperanza. Se escuchan trinos, son aves que llegan al festín de granos
que la nana arroja al suelo. Querubines emplumados.
La nana tiene riqueza de amor, porque amor lo tiene de sobra y lo
reparte a manos llenas. De sus manos esparce como semillas a las aves granos de
amor, granos de cariño y una sonrisa sincera.
Pienso que la nana se convertirá en estrella. Esa que
aparece al comenzar la tarde, y entonces con su escoba barrera mi tristeza al
contemplarla y de su mano esparcirá bendiciones.



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