martes, 29 de abril de 2014

30 de abril


30 de abril
Moises delcid.

Quisiera volver a ser niño
Para ver la vida como un juego
Recuperar la magia perdida

Y volver a creer en lo increíble.

domingo, 27 de abril de 2014

Cromática.

Cromática.
Moises delcid.

Te regalo un jardín de poemas
Con versos multicolores
Son palabras de primavera
Bañadas con sol de inspiración.

El azul del cielo
El verde del campo
Agua transparente
A través de las ventanas de tus ojos.

Juegas como niña
Piensas como mujer
Hablas como soñadora
Y amas como madre.

Tus labios bailan cuando hablas
Tus manos vuelan cuando tocas
Tu sonrisa fluye por tu cara

Y tu recuerdo flota en mi memoria.

sábado, 26 de abril de 2014

Advocatus.

Advocatus.
Por jesus moises delcid.

Era noche de brujas, cuando se abren las puertas del averno, la sensual sacerdotisa desprendida y enajenada se dispuso a comenzar el ritual. Coloco los elementos a disposición de su oficio y entono tenebrosos cánticos llamando del señor de las tinieblas.


Era una mujer contradictoria, de gran belleza y de fina desenvoltura pero con sentimientos perversos. Una mujer atractiva pero peligrosa a la vez.


Ella se proclamada como la ungida del señor de la mentira, su querido Luzbel, su ángel caído.


En esa noche se encontraba postrada sobre un pentagrama en acto de entrega. Deseosa de la aprobación de su amado, esperando su presencia lúgubre y sobrenatural.


El ritual avanzaba en aquel páramo alejado y oscuro donde las sombras danzaban como pequeños demonios alrededor de las velas oscuras.


-¡Ven a mí, señor amado mío!  Exclamaba jadeante.
-¡Tuya soy mi señor!
-¡Ábranse las puertas del infierno!
-¡Tómame por completo! ¡Tuya soy!

Y después de decir esto ultimo todo en silencio quedo.

Luzbel no había respondido,las velas se apagaron. Todo era oscuridad y en la sacerdotisa decepción.
Y como cualquier mujer despechada, ella quien siempre había sido objeto de deseo, su vanidad y soberbia no soportaban la idea de verse rechazada, negada. Todo aquel ritual fallido representaba un fracaso rotundo, no estando acostumbrada a que cualquier deseo suyo quedará incumplido. apareció una enorme sentimiento de frustración en su semblante.

Fúrica, ansiosa vomitaba palabras de maldición y ofensa a quien hasta hace poco era la idolatría de su existencia.

Desnuda, enervada de coraje y con el orgullo herido, tomo sus prendas y se encamino a su auto gritando enardecida:

-¡Maldito Belcebú…pero me desquitare cabrón!
-¡Me volveré monja!

FIN.

sábado, 19 de abril de 2014

Los puercos.

Los puercos.
Por: Jesus Moises Delcid

Estaban dos hombres observando a los cerdos que había en un chiquero. Y uno le comentaba  al otro:

¡Míralos!, puercos obesos arrastrándose entre el lodo y la inmundicia. Aspirando la pestilencia que inunda este lugar. Y alimentándose de lo que sea, tanto de verdura rancia, basuras y hasta de su misma mierda.

A lo que el otro hombre secundo:

Así es compañero, es sorprendente como un animal puede adaptarse, armonizar y establecerse con tal empacho en tanta porquería. Míralos tirados perezosamente, embotados y agolpándose torpemente unos contra otros en este pequeño chiquero. Ya viéndolos, ya escuchándolos en sus sórdidos chillidos, ya respirando y oliendo su peste.

Uno se sorprende de una vida tan sedentaria y sucia, bien los nombran puercos.

Y sin más que comentar, los dos hombres se quedaron callados contemplando aquel espectáculo porcino.

Pero lejos de allí, a una gran altura estaban dos ángeles en dialogo propio de su naturaleza, sin emitir sonido alguno, un ángel comentaba al otro acerca de lo que presenciaba.

¡Míralos!, hombres estresados, presionados y atormentados. Míralos  como corren de un lado hacia a otro en esa gran ciudad. Se acomodan y se aplastan en vehículos y pequeños apartamentos sin tener espacio y ningún momento de paz. Corren desenfrenados, como en estampida a la cual impulsan los más fuertes y arrastran  a los débiles.

Humo, ruido, peste, violencia y maldiciones al por mayor. Míralos, como se arrastran en ese espectáculo donde lo que resalta es la podredumbre. Míralos, como viven en ciudades donde la fama, el poder y la riqueza se establecen rodeados de violencia, miseria, envidia, hambruna y soledad.

Es sorprendente hermano mío como un ser humano puede asentarse en tal lugar y con tanta basura, corrupción y sobrevivir en el. Míralos, bien se sabe que el hombre es el único animal que no se adapta al medio en el que vive, si no por lo contrario, adapta el medio en que vive para sí mismo.

Míralos, míralos como corren. Parece aterrados con un  vivir sin sentido, movidos por la ambición de dinero y placer. Soberbios y marginados conviven violentamente, cada uno intentando sobrevivir, sometiendo al prójimo.

Tirando, jalando y empujando unos a otros dentro del concretos gris, el asfalto negro y el denso aire de esa ciudad.

Ya viéndolos, ya escuchándolos,  ya oliéndolos. Uno se sorprende de una vida tan estresante, apurada y corrupta. Bien los nombran hombres.

Y  sin mas que decir quedaron los dos ángeles sentados al borde de la nube desde que observaban, decidiendo mejor dirigir su mirada para contemplar a Dios y su gloria.

Fin.

Balada sin armonía

Balada sin armonía
 moises delcid.



Cada invierno busco tus besos
enterrados en la nieve
Las cartas guardan las mismas palabras
pero con diferente significado
Me queda el  recuerdo
Y tu imagen tras un vidrio empañado.

Las aves no son para estar en jaulas
Ni los peces para una pecera
Cada pretexto es un desperdicio
Y el fracaso el severo maestro.

El café no sabe igual sin ti
Y el azúcar no endulza mis días
Un jardín de plantas marchitas
Y en la noche ya no brillan las estrellas.


Brindamos flores a los muertos
E indiferencia para los vivos
La paz sea con nosotros
Y la guerra para quienes piensan distinto


Una comunidad de soledades
Familiares que brillan por su ausencia
Talentos que quedaron a medias
Una economía de sangre por violencia.


viernes, 18 de abril de 2014

Viacrucis.





Viacrucis.
Por Jesus Moises Delcid.

Dame tu mano,
Que viene la tempestad.
Que no hay mayor penuria,
Que sufrir en soledad.

La vida es algo más,
 Que sufrir y padecer.
Es avanzar con espíritu y corazón,
Es mantener ante todo la fe.

No des de lo que te sobra,
Por que en ello no se encuentra la gracia.
Da todo a cambio de nada,
Confía en el altísimo con valor y  esperanza.

Cuan difícil es
Tomar la cruz y seguirlo.
Cuan terrible es,
Padecer  y perdonar  este es el camino. 

Siento un grave temor,
El seguir sus enseñanzas.
Sí es el camino, la verdad y la vida.
Y esta la salvación en sus palabras.

Entre ateos y blasfemos camino,
Entre soberbios fariseos convivo.
Me siento nada en medio de todos,
Me siento mas muerto que vivo.

Los que presumen de odiarte y burlarte,
Contra quienes se sienten mas salvos que a tu voluntad.
Yo solo quiero tu favor en perdonarme,
Yo solo quiero tu gloria contemplar.

Difícil es el seguirte,
Grave es despojarse de todo.
Doloroso exponer la mejilla,
Y sobre todo amarnos los unos a los otros.

El guitarrista sobre la luna

El guitarrista sobre la luna
 moises delcid


El guitarrista sobre la luna
Despoja de su instrumento armonía de estrellas
Plasmando el  papel pautado de la noche.

Estela de armonía
Que viste al paisaje
En una balada muda con luz de plata.

Magia acústica para el poeta
Que se inspira en versos
Para esta balada sin palabras.

La musica toca la fibra mas intima
Una sensación de lo inexplicable
Ritmo universal.

Todo humano es un ser musical
Porque tiene un metrónomo por corazón
Seres vibrantes
Instrumentos de aire, de cuerda y percusión.


El guitarrista sobre la noche
En  celeste concierto
Borracho de alegría desborda el instrumento.


La telaraña de cuerdas en la que se enredan sus dedos
Digitando notas que se escurren en desvelo

Haciéndolo en belleza, ritmo y armonía. Arte.

jueves, 17 de abril de 2014

El maestro y el estanque

.
Moises cid.

Un estanque no ruega para que beban de su agua, pero permite que los sedientos ingieran de su contenido.



Lo mismo ocurre con la sabiduría de los maestros.

El polvo mágico de los ancianos.


Moises delcid.


La nana con su escoba barre recuerdos, los cuales están desparramados por toda su casa. Con soltura y cadencia, por tanta experiencia de vida, rejunta todo en un gran montículo.  Sin desperdiciar tiempo, porque tiempo le queda poco,  lo saca al patio y con una chispa de resignación enciende una hoguera. La nana ve como su vida se convierte en cenizas, cenizas que volaran por el mundo, que abonaran la tierra. Es así como se forma el polvo mágico de los ancianos.


La nana tiene un gran jardín, en el cual siembra semillas de fabula. En su pequeño edén la nana se afana en las tardes, tardes con sabor a café.  Flores de juventud, plantas de verde esperanza. Se escuchan trinos, son aves que llegan al festín de granos que la nana arroja al suelo. Querubines emplumados.


La nana tiene riqueza de  amor, porque amor lo tiene de sobra y lo reparte a manos llenas. De sus manos esparce como semillas a las aves granos de amor, granos de cariño y una sonrisa sincera.



Pienso que la nana se convertirá en estrella. Esa que aparece al comenzar la tarde, y entonces con su escoba barrera mi tristeza al contemplarla y de su mano esparcirá bendiciones.